miércoles, 18 de marzo de 2009

Mensajes profundos

Este fin de semana es largo en Madrid: ¡tenemos puente! Además, la primavera está a las puertas, hace buen tiempo y aún no han llegado las alergias ¡¡Estupendo!!

Así que, para celebrarlo, la historia de la semana de hoy son unas frases breves y profundas sobre el acontecer diario para que usemos las neuronas y dediquemos unos minutos a la reflexión y meditación.


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MENSAJES PROFUNDOS

"La vida está en constante movimiento" (Parkinson)

"No hay nada tan importante que no podamos olvidarlo" (Alzheimer)

"Mi vida está llena de aspiraciones" (Un asmático)

"El día que nosotros gobernemos, todos temblarán" (Los epilépticos)

"Vayamos al grano" (Un dermatólogo)

"No a la donación de órganos" (Yamaha Instruments)

"Mi esposa tiene un gran físico" (Albert Einsten)

"Nunca pude estudiar Derecho" (El jorobado de Notre Dame)

"Me gusta la humanidad" (Anibal Lexter)

"Estoy rodeado de animales" (Noé)

"Eres la única mujer en mi vida" (Adán)


"Nosotras apoyamos la liberación femenina" (Cárcel de mujeres)

"¡Me encanta ir a la escuela!" (Un piojo)

"Es mejor dar que recibir" (Un boxeador)

"A mi lo que me revientan son los camiones" (Un sapo)

El niño y el piloto

Cuanto más mayores nos hacemos, más expuestos estamos a las vicisitudes y dificultades de la vida: fracasos, enfermedades, decepciones, fallos,.... ¿Qué nos queda en esos momentos? ¿A quien recurrir? ¿Se puede encontrar algo positivo en los momentos oscuros?

Son situaciones muy difíciles en las que se suele sufrir mucho, pero los que tenemos la gracia y la suerte de creer en Dios confiamos que siempre hay un más y un Alguien que nos acoge y nos consuela, un Padre que nos acompaña en nuestro caminar.

Todo esto me ha recordado la historia de la semana de esta ocasión, historia sencilla y de confianza.


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El niño y el piloto
El hombre observó al niño solo en la sala de espera del aeropuerto aguardando su vuelo.

El niño fue colocado al frente de la fila, para entrar y encontrar su asiento antes que los adultos.

Al entrar al avión, el hombre vio que el niño estaba sentado al lado de su asiento. El niño fue cortés cuando conversó con él y, enseguida, comenzó a pasar el tiempo pintando un libro. No demostraba ansiedad o preocupación con el vuelo mientras las preparaciones para el despegue estaban siendo hechas.

Durante el vuelo, el avión entró en una tempestad muy fuerte lo que lo hizo balancearse como una pluma al viento.

La turbulencia y las sacudidas bruscas asustaron a algunos pasajeros. Pero el niño parecía encarar todo con la mayor naturalidad.

Una de las pasajeras, sentada del otro lado del corredor estaba preocupada con todo aquello y preguntó al niño:

- Niño, ¿no tienes miedo?

- No señora, no tengo miedo -respondió, levantando los ojos rápidamente de su libro de pintar-, ¡mi padre es el piloto!

jueves, 12 de marzo de 2009

El violinista

La historia de la semana de hoy me ha sorprendido y hecho reflexionar.
A lo largo del día estamos envueltos en un montón de cosas que nos parecen muy importantes, pero que miradas en pespectiva tal vez no lo sean tanto. Y al revés, seguramente hay muchos 'pequeños detalles' que nos pasan inadvertidos y no alcanzamos a apreciarlos en toda su belleza y profundidad.
Vivimos a veces tan metidos en nuestras cosas que no vemos la riqueza que florece a nuestro lado, mientras que un niño es capaz de extasiarse con el vuelo de una mosca.

Pues de esto trata esta historia que parece verídica.
Espero que os guste.


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El violinista

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.
Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino. Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.


Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell llenó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.


Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.

La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?


Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?....

sábado, 7 de marzo de 2009

Las cuatro estaciones

Ya estamos en marzo y en Madrid han comenzado a florecer los almendros, señal de la próxima primavera. ¿Qué pasaría si únicamente nos quedáramos con la imagen del invierno?, ¿o sólo tuviéramos en cuenta los defectos de nuestos amigos? Nos daría una visión muy parcial de la realidad. Y frecuentemente basada en prejuicios personales.


La historia de esta semana recuerda que lo mejor es tener una visión universal de las cosas, sin quedarnos en la mirada corta y los juicios preconcebidos. Aquí va Las cuatro estaciones.


Y un fuerte abrazo con mis mejores deseos para este finde.


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LAS CUATRO ESTACIONES


Había un hombre que tenía cuatro hijos.



Buscaba con tesón que aprendieran a no juzgar las cosas rápidamente y a la ligera. Así que un día se le ocurrió enviar a cada uno de ellos por turnos a ver un peral que estaba a una gran distancia.



El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el hijo más joven en el Otoño. Cuando todos ellos habían ido y regresado, los llamo y les pidió que describieran lo que habían visto.



El primer hijo menciono que el árbol era horrible, doblado y retorcido.



El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.



El tercer hijo no estuvo de acuerdo. Dijo que estaba cargado de flores, que tenía un aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa mas llena de gracia que jamás había visto.



El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos. Dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.



Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque sólo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.



Les dijo que nunca se debe juzgar a un árbol, o a una persona, por sólo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, la felicidad y el amor que viene con la vida sólo puede ser medido al final, cuando todas las estaciones han pasado.



Por eso, si uno se da por vencido en el invierno, habrá perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño.

viernes, 27 de febrero de 2009

La cosecha

Para mí la labor educativa con niños y jóvenes supone todo un reto que me ayuda a estar en contacto con la realidad de los adolescentes. La bonita tarea de transmitir unos valores, no sólo unos conocimientos, que ayuden a las personas a ser más personas es muy gratificante.

Pero también tiene sus momentos de frustración: ¿es realmente útil?, ¿vemos los efectos de nuestra entrega?, ¿vale la pena el sacrificio que conlleva?, .... Todo esto y más me ha sugerido la historia que esta semana comparto con vosotros. Y sí: para mí sí merece la pena!!
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LA COSECHA


En un oasis escondido en medio del desierto se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.


Su vecino Hakim se detuvo a abrevar sus camellos y lo vio transpirando, mientras parecía cavar en la arena.


- ¿Qué tal anciano? -le dijo.


- Muy bien -contestó Eliahu sin dejar su tarea.


- ¿Qué haces aquí, con este calor, y esa pala en las manos?


- Siembro dátiles -contestó el viejo.


- ¿Dátiles? -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Dime, ¿cuántos años tienes?


- Ochenta, pero eso, ¿qué importa?


- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Aunque vivas hasta los cien años, difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que siembras. Deja eso y ven conmigo.


- Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

viernes, 20 de febrero de 2009

El pintor

Normalmente sólo vemos la punta del iceberg de las cosas que nos rodean, y más cuando se trata de ver lo que hay 'dentro' de las personas: motivaciones, ideales, sueños,... Por eso nos conviene recordar que detrás de cada trabajo bien hecho hay mucho más de lo que podemos imaginar. De esto trata la historia de esta semana. ¡Que la disfrutéis!

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EL PINTOR


Había una vez, en la antigua China, un extraordinario pintor cuya fama atravesaba todas las fronteras. En las vísperas del año del Gallo, un rico comerciante pensó que le gustaría tener en sus aposentos un cuadro que representase a un gallo, pintado por este fabuloso artista.



Así que se trasladó a la aldea donde vivía el pintor y le ofreció una muy generosa suma de dinero por la tarea. El viejo pintor accedió de inmediato, pero puso como única condición que debía volver un año más tarde a buscar su pintura. El comerciante se amargó un poco. Había soñado con tener el cuadro cuanto antes y disfrutarlo durante el año signado por dicho animal. Pero como la fama del pintor era tan grande, decidió aceptar y volvió a su casa sin chistar.



Los meses pasaron lentamente y el comerciante aguardaba que llegase el ansiado momento de ir a buscar su cuadro. Cuando finalmente llegó el día, se levantó al alba y acudió a la aldea del pintor de inmediato. Tocó a la puerta y el artista lo recibió. Al principio no recordaba quien era.



-Vengo a buscar la pintura del gallo -le dijo el comerciante-.



-¡Ah, claro! -contestó el viejo pintor-.



Y allí mismo extendió un lienzo en blanco sobre la mesa, y ante la mirada del comerciante, con un fino pincel dibujó un gallo de un solo trazo. Era la sencilla imagen de un gallo y, de alguna manera mágica, también encerraba la esencia de todos los gallos que existen o existieron jamás. El comerciante se quedó boquiabierto con el resultado, pero no pudo evitar preguntarle:



-Maestro, por favor, contésteme una sola pregunta. Su talento es incuestionable, pero ¿era necesario hacerme esperar un año entero?



Entonces el artista lo invitó a pasar a la trastienda, donde se encontraba su taller. Y allí, el ansioso comerciante pudo ver cubriendo las paredes y el piso, sobre las mesas y amontonados en enormes pilas hasta el techo, cientos y cientos de bocetos, dibujos y pinturas de gallos, el trabajo intenso de todo un año de búsqueda incesante.

viernes, 13 de febrero de 2009

El jardín de los valores

¡Felicidades a tod@s por San Valentín, patrono de los enamorados!

Hoy, como no podía ser menos, envío un cuento sobre el amor. Muchos lo conocéis, pero a mí me encanta pues explica -entre otras muchas cosas- una peculiaridad del amor que vemos todos los días a nuestro alrededor
(no digo cuál para no adelantarme y que lo leáis hasta el final :-)). Con todos, El jardín de los valores.

Un abrazo muy fuerte, un feliz finde, y, como decía San Felipe Neri : "sed buenos... si podéis" :-))

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El jardín de los valores



Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: - ¿Jugamos al escondite?



La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse, preguntó: "¿Al escondite?, ¿y cómo es eso?"



- Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.



El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse (¿para que?), si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...



- Uno, dos, tres...- comenzó a contar la LOCURA.



La primera en esconderse fue la PEREZA que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA; que si el bajo de un árbol, perfecto para la INTIMIDAD; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento, magnífico para la LIBERTAD. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.



La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO... ¡se me olvidó donde se escondió!... pero eso no es lo importante.



Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.



-¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.



La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología. Y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.



En un descuido encontró a la ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; el solito salió disparado de su escondite, que había resultado un nido de avispas.



De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Y con la DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.



Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco iris y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.



Pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio.



La LOCURA busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover sus ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. ¡Las espinas habían herido en los ojos al AMOR! La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.



Y desde aquel entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el amor es ciego y la locura lo acompaña siempre.

viernes, 6 de febrero de 2009

Decálogo de la madurez

Hola de nuevo!

Esta semana estamos de exámenes y tengo más tiempo libre, así que envío otro texto que me ha parecido muy interesante acerca de algo tan necesario, importante, sutil y muchas veces escaso como es la madurez personal. Diez píldoras condensadas para guiarnos y arrojar un poco de luz en este tema. ¿Nos atrevemos a autoexaminarnos?


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DECÁLOGO DE LA MADUREZ


Diez requisitos que muestran que una persona es madura en lo mental, psíquico y afectivo.



1.- Actitud flexible, serena y tolerante ante las nuevas situaciones y circunstancias y capacidad de cambiar cuando sea lo más razonable y conveniente.



2.- Ser uno mismo y tener criterio firme y claro ante las personas, situaciones y cosas, pero sin tozudez y con buena disposición para admitir los propios errores.



3.- Capacidad para pensar y obrar con absoluta independencia y aceptar la realidad por dura que sea, con presencia de ánimo y sin recurrir a lamentaciones inútiles ni a escenas melodramáticas.



4.- Semblante y aspecto exterior ecuánime y gozoso, irradiando alegría y felicidad, sintiéndose un ser privilegiado de la vida aunque sólo sea por vivir y no perder el sentido del humor.



5.- Aceptación de sí mismo en todos los aspectos; alto nivel de autoestima y autoamor; capacidad para perdonarse a sí mismo y perdonar. Buen amigo de sí y de los demás. Disfruta de relaciones afectuosas y altruistas con sus semejantes.



6.- Capacidad para disfrutar de todo en cualquier momento y lugar y de las cosas más corrientes y sencillas, pero día a día, minuto a minuto.



7.- Gran amplitud de conciencia, generosidad, preocupación por el prójimo, por sus necesidades y carencias. Deseo de sentirse útil y permanente actitud de servicio para la sociedad en que vive.



8.- Estar bien dotado para tolerar ciertas dosis de soledad y desamparo y bien entrenado para superar dificultades, problemas y frustraciones sin dejarse abatir por el desaliento.



9.- Capacidad de empatía, de ver las cosas desde la óptica de la persona que tiene delante, teniendo en cuenta las circunstancias que le impulsan a obrar de ésta o aquélla manera.



10.- Tener un proyecto de vida que le autorrealiza y le proporciona verdadera felicidad y satisfacciones. Proyecto diseñado teniendo como referencia una escala de valores morales, dando prioridad al respeto, la honradez, la solidaridad, la tolerancia y el objetivo de pasar por la vida haciendo el bien en lo posible.

El mercader y los camellos


Otro finde en puertas. La historia de hoy toca un tema muy personal del que seguramente todos tenemos experiencia: hay situaciones, cosas, personas,... que nos bloquean. Algunas no dependen de nosotros, pero la mayoría sí. ¿Me doy cuenta? ¿Puedo quitarlas?...

Pues nada, a pensar un poco (¡pero ojo sin pasarse demasiado :-)) y con Vds. El mercader y los camellos.

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EL MERCADER Y LOS CAMELLOS



Cuenta una historia árabe que un rico mercader salió a vender mercancías en compañía de sus servidores y con una caravana de 12 camellos.



De noche pararon en un oasis, y cuando el señor ya estaba listo para dormir, llegó su asistente y le dijo:



- Señor, tenemos un problema: Ya hemos amarrado 11 camellos pero olvidamos traer una estaca más y no sabemos que hacer con el que nos falta.



- Muy sencillo, dijo el mercader: Simula delante del animal que clavas la estaca y lo amarras a ella. El camello, que es torpe, creerá que está sujeto y se quedará quieto.



Los servidores hicieron lo que dijo su señor y se fueron a dormir. Al amanecer vieron que todos los camellos estaban en su lugar.



Fue de nuevo el asistente y le dijo al comerciante que tenían los camellos listos para partir, pero no podían poner en camino al camello número 12.



El señor les dijo que simularan desatarlo porque él creía que estaba amarrado.



Así se hizo y la caravana pudo proseguir su camino sin más contratiempos.



Y a nosotros, ¿cuántos lazos mentales nos frenan?


sábado, 31 de enero de 2009

El rey impaciente

¡¡Ya es viernes!! La historia de esta semana trata sobre lo que está más allá de lo que ven los ojos. Se suele decir que 'las apariencias engañan' y seguro que a todos nos ha pasado alguna vez. Por eso es bueno acostrumbrarse a 'ver lo que no ven los ojos' (¡qué bonito ha quedado! :-). Aunque también tiene otras lecturas. Espero que la disfrutéis y os guste.


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Hace mucho tiempo, en un reino distante, vivía un rey que no creía en la bondad de Dios. Tenía, sin embargo, un súbdito que siempre se lo recordaba. En todas las situaciones decía:

- "!Rey mío, no se desanime, porque todo lo que Dios hace es perfecto. El nunca se equivoca! "

Un día el rey salió a cazar junto con su súbdito, y una fiera de la jungla le atacó. El súbdito consiguió matar al animal, pero no evitó que su Majestad perdiese el dedo meñique de la mano derecha. El rey, furioso por lo que había ocurrido, y sin mostrar agradecimiento por los esfuerzos de su siervo para salvarle la vida, le preguntó a éste:

-"Y ahora, qué me dices, ¿Dios es bueno? Si Dios fuese bueno yo no hubiera sido atacado, y no hubiera perdido mi dedo."

El siervo respondió:

-"Rey mío, a pesar de todas esas cosas, solamente puedo decirle que Dios es bueno, y que quizás, perder un dedo, sea para su bien. Todo lo que Dios hace es perfecto. !El nunca se equivoca! "

El rey, indignado con la respuesta del súbdito, mandó que fuese preso a la celda más oscura y más fétida del calabozo. Después de algún tiempo, el rey salió nuevamente a cazar, y fue atacado esta vez por una tribu de indios que vivían en la selva. Estos indios eran temidos por todos, pues se sabía que hacían sacrificios humanos para sus dioses.

Inmediatamente después que capturaron al rey, comenzaron a preparar, llenos de júbilo, el ritual del sacrificio. Cuando ya tenían todo listo, y el rey estaba delante del altar, el sacerdote indígena, al examinar a la víctima, observó furioso:

-"!Este hombre no puede ser sacrificado, pues es defectuoso!....!Le falta un dedo!"

Luego, el rey fue liberado.

Al volver al palacio, muy alegre y aliviado, liberó a su súbdito y pidió que fuera a su presencia. Al ver a su siervo, le abrazó afectuosamente diciendo:

-"!Querido, Dios fue realmente bueno conmigo! Tú debes haberte enterado que escapé justamente porque no tenía uno de mis dedos.
Pero ahora tengo una gran duda en mi corazón: si Dios es tan bueno, ¿por que permitió que estuvieses preso, tú que tanto lo defendiste?"

El siervo sonrió, y dijo: ...

-"Rey mío, si yo hubiera estado junto con usted en esa caza, seguramente habría sido sacrificado en su lugar, !ya que no me falta ningún dedo! Por lo tanto, acuérdese siempre: Todo lo que Dios hace es perfecto. !El nunca se equivoca! "

viernes, 23 de enero de 2009

La Sabiduría

La historia de esta semana me encanta. Es un cuento que he narrado en algunas ocasiones.

¿Dónde radica la auténtica sabiduría? ¿Se aprende en la universidad o en la experiencia? ¿Cómo vivenciar lo cotidiano? Aquí os va. Espero que os guste tanto como a mí.



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LA SABIDURÍA



Erase una vez un anciano muy sabio. Tan sabio era que todos decían que en su cara se podía ver la sabiduría. Un buen día ese hombre sabio decidió hacer un viaje en barco, y en ese mismo viaje iba un joven estudiante. El joven estudiante era arrogante y entró en el barco dándose aires de importancia, mientras que el anciano sabio se limitó a sentarse en la proa de barco a contemplar el paisaje y ver cómo los marineros trabajaban.


Al poco el estudiante tuvo noticia de que en el barco se encontraba un hombre sabio y fue a sentarse junto a él. El anciano sabio permanecía en silencio, así que el joven estudiante decidió sacar conversación:


- ¿Ha viajado mucho usted?


A lo que el anciano respondió: - Sí .



- ¿Y ha estado usted en Damasco?


Y al instante el anciano le habló de las estrellas que se ven desde la ciudad, de los atardeceres, de las gentes y sus costumbres. Le describió los olores y ruidos del zoco y le habló de las hermosas mezquitas de la ciudad.


- Todo eso está muy bien. - dijo el estudiante - Pero... habrá estado usted estudiando en la Escuela de Astronomía.


El anciano se quedó pensativo y como si aquello no tuviese importancia le dijo: - No.


El estudiante se llevó las manos a la cabeza sin poder creer lo que estaba oyendo: - ¡Pero entonces ha perdido media vida!


Al poco rato el estudiante le volvió a preguntar: - ¿Ha estado usted en Alejandría?



Y acto seguido el anciano le empezó a hablar de la belleza de la ciudad, de su puerto y su faro. Del ambiente abarrotado de sus calles. De sus tradiciones y de otras tantas cosas.



- Sí, ya veo que ha estado usted en Alejandría -repuso el estudiante-. Pero, ¿estudió usted en la Biblioteca de Alejandría?



Una vez más el anciano se encogió de hombros y dijo: - Pues no.



De nuevo el estudiante se llevó las manos a la cabeza y dijo: - Pero cómo es posible, ¡Ha perdido usted media vida!



Al rato el anciano vio que en la otra punta del barco comenzaba a entrar agua entre las tablas. Entonces el anciano preguntó:


- Tú has estudiado en muchos sitios, ¿verdad?



Y el estudiante, orgulloso, enhebró una retahíla de escuelas, bibliotecas y lugares de sabiduría que parecía no tener fin. Cuando por fin terminó, el viejo le preguntó: -¿Y en alguno de esos lugares has aprendido natación?


El estudiante repasó las decenas de asignaturas que había cursado en los diferentes lugares, pero en ninguna de ellas estaba incluida la natación. - No. - respondió.


Entonces el anciano, arremangándose y saltando por encima de la borda, le dijo antes de tirarse al agua:


- ¡Pues has perdido la vida entera!

viernes, 16 de enero de 2009

Cuando sea viejo

Estos días pasados he tenido un contacto mayor con personas ancianas: he estado diciendo misa en una residencia, visitando un misionero con el que viví hace años y ahora tiene Alzheimer, y me he quedado impresionado de todo este mundo al que estamos abocados cuando nos hacemos mayores, con un sentimiento dulce-triste de la realidad, y me he acordado del texto que esta semana comparto con todos y que me hace meditar un poco en estos temas.


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CUANDO SEA VIEJO


El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.


Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide cómo atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas.


Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras que sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.


Cuando estemos reunidos y sin querer haga mis necesidades, no te avergüences y compréndeme que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño te ayude y estuve paciente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.


No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo. Acéptame y perdóname. Ya que soy el niño ahora.


Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona. Acuérdate que yo fui quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte y tu educación para enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti.


Cuando en algún tiempo mientras conversamos me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te burles de mí; tal vez no era importante lo que hablaba y me conforme con que me escuches en ese momento.


Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuanto puedo y cuanto no debo. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.


Cuando me fallen mis piernas por estar cansadas para andar, dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernas.


Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuánto te ame. Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo.


Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que con el paso que me adelanto a dar estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.


No te sientas triste o impotente por verme como me ves. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.


De la misma manera como te he acompañado en tu sendero te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

domingo, 11 de enero de 2009

Las siete maravillas del mundo

¡Retomamos la vida cotidiana en el nuevo año! Y para comenzar nada mejor que un pequeño recordatorio de las cosas más maravillosas que están al alcance de nuestra mano, sin irnos muy lejos.

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LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO

A un grupo de estudiantes de escuela primaria se les pidió que listaran lo que ellos pensaban eran las "7 maravillas del Mundo moderno o actuales." A pesar de ciertas diferencias, los siguientes fueron los que más votos recibieron:

1. Las Pirámides de Egipto. 2. El Taj Mahal. 3. El Gran Cañón de Colorado. 4. El Canal de Panamá. 5. El Edificio Empire State. 6. La Basílica de San Pedro. 7. La Gran Muralla China.


Mientras contaba los votos, la maestra notó que había una niña que no había terminado de listar sus sugerencias.


Así que le preguntó si estaba teniendo problemas con su lista, a lo que la niña respondió: "Sí, un poquito. No puedo terminar de decidirme pues hay muchas."


La maestra entonces le dijo: "Bueno, léenos lo que tienes hasta ahora y a lo mejor te podemos ayudar".


La niña lo pensó un instante, pero luego leyó: "Yo pienso que las siete maravillas del mundo son:


1. Poder ver...

2. Poder oir...

3. Poder tocar...

4. Poder probar...

5. Poder sentir...

6. Poder reir...

7. Y poder amar."


El salón se silenció a tal punto que si se hubiera caído un alfiler, se hubiera escuchado.


Y es que las cosas más preciadas de la vida no se pueden construir con la mano ni se pueden comprar con dinero.

domingo, 4 de enero de 2009

La inocencia

¡¡Ya llegan los Reyes Magos!!

Y con ellos toda la carga de ilusión, alegría, ternura, inocencia, éxtasis,... tantas cosas que sólo la mirada de un niño puede expresar. Siempre recordaré esas miradas cuando me tocaba hacer de paje de los Reyes y repartía regalos a los pequeños!!


La historia de esta semana es una adivinanza sobre un sentimiento de los que predominan estos días. Pero no os preocupéis, que la solución viene al final :-))


PD.: ¡Ah! ¡Y que los Reyes cumplan todos vuestros sueños!!

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Dicen de su voz que era tan bella que los mismos ruiseñores callaban, extasiados para escuchar su canto.



Dicen que sus ojos, pozos de agua de mar y estrellas, eran la casa del Amor.



Dicen de su pelo, que lo bordaban el trigo y el sol, era de agua de río.



Dicen que sus manos eran nieve y primavera, que su risa era traviesa como un pequeño diablillo, que toda ella era luz salvaje y mansa a un mismo tiempo.



Dicen que era reina de fantasías y sueños y que no sabía mentir. Un claro de bosque y la luna eran su trono y su cetro.



Dicen que hubo muchos que la amaron y desgranaron lentamente su vida en noches de insomnio y días de tormenta por no poderla alcanzar. Otros tantos la odiaron. Y todos se mofaron de ella, porque no la llegaban a entender.



Y porque ya no querían verla, dicen también que murió, que una mañana cualquiera se disfrazó de mariposa, desplegó sus alas y quiso llevar su reino a la ciudad y dejar que los hombres la conocieran. Pero los hombres, por amor o por odio, por ignorancia o por soberbia, al verla tan pequeña y tan débil, tan hermosa y tan temida, la atraparon con una fina red de cristal y rompieron sus alas queriendo robar así su belleza.



Dicen que la encerraron en una torre blanca, rodeada de tristeza y de zarzas.



¡Pobres infelices hombres que dicen que ha muerto...! Que murió porque no tenía ni bosque, ni luna, ni canciones, ni amapolas, ni trigo, ni verano, ni río, ni estrellas, ni mariposas, ni ruiseñores, ni mar.



Pocos saben que se vistió de tesoro y cambió de casa, que su trono y su cetro son el corazón de los niños y los versos de los poetas, y que se alimenta de las ilusiones de aquellos que tienen un sueño de aire y lo creen posible, y lo viven.



Pobres hombres infelices, que dicen que ha muerto y sin aún reconocerla la siguen rechazando y le han puesto el solo, triste y temido nombre de inocencia.

jueves, 1 de enero de 2009

La música que salía de la casa

Seguimos en Navidad y nada mejor que iniciar el año con un bonito cuento de Paulo Coehlo.

Hacer el bien es todo un arte, hacerlo además sin que se note supone una sensibilidad que no está al alcance de cualquiera. Esta historia trata de ello. Espero que la disfrutéis tanto como yo.


Y, por supuesto, que en este nuevo año se vayan haciendo realidad los sueños de cada uno de nosotros.


PD.: Muchas gracias a los que me enviáis cuentos e historias. Poco a poco irán apareciendo por la pantalla para disfrute de tod@s.



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La música que salía de la casa


Como siempre hacía la víspera de Navidad, el rey invitó al primer ministro a dar un paseo por la ciudad. Le gustaba ver cómo adornaban las calles, pero para evitar que sus súbditos se excedieran en los gastos con el objetivo de agasajarlo, solían disfrazarse con ropa de comerciantes que venían de tierras lejanas.


Caminaron por el centro, admirando las guirnaldas de luz, los abetos, las velas encendidas en las entradas de las casas y los puestos de venta de regalos. Todo el mundo, hombres, mujeres y niños, se apresuraban a reunirse con sus familiares para celebrar esa noche en torno a una mesa repleta.


En el camino de regreso pasaron por el barrio más pobre. Allí, el ambiente era completamente distinto: nada de luces, velas, ni el olor apetecible de la comida lista para ser servida en la mesa. No había casi nadie por la calle, y como hacía todos los años, el rey comentó con el ministro que debía prestar más atención a los pobres de su reino. El ministro asintió con la cabeza, convencido de que pronto el asunto sería olvidado de nuevo, enterrado en la burocracia cotidiana, la aprobación de presupuestos y las reuniones con dignatarios extranjeros.


De repente oyeron una música que salía de una de las casas más pobres. La chabola, mal construida, con varias grietas entre las maderas podridas, les permitía ver lo que sucedía en el interior, y comprobaron que la escena que allí se desarrollaba era completamente absurda: un viejo en una silla de ruedas que parecía llorar, una joven completamente calva que bailaba, y un muchacho de mirada triste que tocaba un tamborín y cantaba una canción tradicional.


--Voy a ver qué pasa –dijo el rey, y llamó a la puerta.


El joven dejó de cantar y fue a abrir.


--Somos mercaderes y buscamos un lugar para dormir. Hemos oído la música, hemos visto que todavía estáis levantados y nos gustaría saber si podríamos pasar aquí la noche.


--Pueden quedarse en algún hotel de la ciudad. Desgraciadamente, no podemos ayudarlos; a pesar de la música, en esta casa reina la tristeza y el sufrimiento.


--Por mi culpa –era el viejo de la silla de ruedas el que hablaba--. Durante toda mi vida he intentado darle educación a mi hijo para que aprendiese caligrafía, para que fuese uno de los escribas del palacio. Sin embargo, los años pasaban y no volvieron a ofertarse nuevas plazas. Hasta que anoche tuve un sueño estúpido: un ángel aparecía y me pedía que comprara una copa de plata, ya que el rey iba a venir a visitarme, a beber un poco y a conseguir un empleo para mi hijo. La presencia del ángel me pareció tan real que decidí hacer lo que me decía. Como no tenemos dinero, mi nuera fue esta mañana al mercado, vendió su pelo y compramos esa copa de ahí. Ahora intentan levantarme el ánimo, cantando y bailando porque es Navidad, pero es inútil.


El rey vio la copa de plata, pidió que le sirvieran un poco de agua porque tenía sed y, antes de marcharse, le dijo a la familia:


--¡Qué coincidencia! Hoy mismo hemos estado con el primer ministro y nos ha dicho que las plazas se van a ofertar la semana que viene.


El viejo sacudió la cabeza con incredulidad y se despidió de los extranjeros. Pero al día siguiente fue leído un decreto real por todas las calles de la ciudad: buscaban un nuevo escriba para la corte.


El día previsto, la sala de audiencias estaba atestada de gente deseosa de competir por tan ansiado cargo. Cuando el primer ministro entró, les pidió a todos que prepararan sus cuadernos y sus bolígrafos.


--Éste es el tema de la disertación –dijo--: ¿Por qué un anciano llora, una mujer calva baila y un muchacho triste canta?


Un murmullo de asombro recorrió la sala: ¡nadie sabía contar una historia como ésa! Nadie, salvo un joven con ropa humilde, sentado en un rincón de la sala, que sonrió y empezó a escribir.


Paulo Coehlo (Basado en un cuento indio)