viernes, 9 de septiembre de 2022

Por fin la Romería de la Virgen del Cisne

Después de dos años sin poder celebrar la romería de la Virgen del Cisne por fin ha tenido lugar entre los días 17 y 20 de agosto. Como ya es tradicional salió de la Basílica en el Cisne el día 17 teniendo la primera parada en San Pedro de la Bendita; al día siguiente partió para Catamayo y el día 20 inició su recorrido hasta Loja, recorrido que hicimos junto con los peregrinos para compartir la vivencia de las personas que peregrinan con la Virgen.

Nuestra Señora la Virgen del Cisne
Llegamos a Catamayo el 19 por la noche y lo primero que sorprende es la gran cantidad de peregrinos que se concentran por todas las calles y la multitud de puestos de venta de todo tipo de objetos, sobre todo mantas y carpas, que van ser necesarias para pasar la noche a la intemperie. ¡Encontrar alojamiento en estos días es casi tarea imposible!
En el parque central, frente a la iglesia, se encuentra la Virgen custodiada por la policía como guardia de honor, pues hasta que llegue a la catedral su custodia está encomendada a las Fuerzas Armadas.

La devoción popular se muestra muy peculiarmente con la costumbre de encender velas en el suelo mientras en el altar donde está la Virgen van desfilando canciones, rosarios, oraciones,... a lo largo de toda la noche, en la que participan familias enteras, grupos de jóvenes, madres con sus hijos,...

Y por supuesto no podrían faltar los puestos de comida, muy apreciados por toda la gente congregada en Catamayo, y las esteras de los indígenas para pernoctar en el suelo.

Así que después de ver el ambiente general y dormir lo que se pudo, iniciamos nuestra caminata a las 4:30 desde el Parque Central. ¡Y ya había muchas personas caminando que habían salido incluso antes que nosotros!

Para los que hacemos por vez primera la romería llama poderosamente la atención la devoción con que participa toda la gente que va caminando, donde se ven mayores, niños, madres con sus hijos, ... y la gran cantidad de personas caminando, que según los medios fueron en torno a 300.000. Las fotos dan sólo una idea aproximada de la cantidad de personas que íbamos caminando.

Cuando llegamos a la Urna de la Virgen ya había tal cantidad de personas que casi no se podía caminar por la carretera. Y muchas personas confesándose antes de la llegada de la Virgen para participar plenamente de la misa.


Y por supuesto no podían faltar los puestos de avituallamiento con comida para ir recuperando las fuerzas después de la caminata hasta aquí, con la típica cecina puesta a secar y el chancho asado.


¿Apetece una cecina?

Nosotros continuamos caminando aprovechando el buen tiempo y disfrutando de un paisaje precioso de la cordillera, con Catamayo al fondo.

Los peregrinos de todas las edades siguen caminando para llegar a la catedral y acompañar a la Virgen, como estos niños que a pesar de los kilómetros siguen adelante por su pie o ayudados por el carrito con sus padres.

Los puestos de avituallamiento no faltan, ¡y se puede degustar lo que uno desee del chancho! Una cosa sorprendente para los que venimos de fuera es que en ningún puesto se vende alcohol, ni siquiera una cerveza; una muestra más del sacrificio que se hace para cumplir la promesa de acompañar a pie a la Virgen. Y otras personas, para agradecer los favores recibidos, regalan agua o fruta para los que van caminando.

A lo largo del camino encontramos algunas urnas con la imagen de la Virgen, y al llegar a la del Plateado ya nos sube la moral porque estamos entrando en Loja (aunque aún queda más de una hora para concluir en la catedral), donde por fin arrivamos después de casi 9 horas de caminar.
Los caminantes y la catedral de Loja

Datos técnicos:

4:30 Salida de Catamayo

7:15 - 7:30  La Y

8:50 - 9:10 Urna de la Virgen

10:05 - 10:20  Desvío Chuquiribamba

11:35 Urna del Plateado

13:20 Llegada a la catedral


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