jueves, 22 de noviembre de 2012

Visita a Tierra Santa - 3

Iglesia de la Agonía
Día 29 de octubre. Nos espera otra jornada muy interesante visitando santuarios en Jerusalén. Hay que reconocer que Jerusalén tiene algo especial que la hace una ciudad única y apreciada por las tres religiones monoteístas (cristianos, judíos y musulmanes). Y ha sido objeto de numerosas guerras y litigios: está documentado que a lo largo de la historia ha sido destruida 17 veces y otras tantas reconstruida.

Huerto de los Olivos
Comenzamos la mañana dirigiéndonos a Getsemaní para celebrar la Eucaristía en la Iglesia de la Agonía o Basílica de las Naciones, momento muy emotivo espiritualmente pues el altar se encuentra situado enfrente de la roca donde se conmemora que Cristo oró la última noche antes de su arresto. 

Al lado está el Huerto de los Olivos, con un cuidado jardín en recuerdo de los acontecimientos que allí tuvieron lugar.

Puerta Dorada
Desde aquí se aprecia la Puerta Dorada, en la muralla de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Según la tradición judía, el Mesías entrará a Jerusalén por ella, y por esta razón Solimán en el siglo XVI ordenó tapiarla y poner un cementerio musulmán enfrente, terreno impuro para los judíos, de manera que no se atreviera a entrar por allí.

Altar y roca
Con la emoción del lugar nos dirigimos a Betfagé, donde tradicionalmente se inicia la procesión del Domingo de Ramos para recordar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Llama la atención que se trata de una sencilla iglesia en medio de un barrio musulmán atendida por un solo franciscano.

Iglesia de Betfagé
Capilla de la Ascensión
El lugar donde se conmemora la Ascensión de Jesús a los Cielos está señalado por una capilla, Capilla de la Ascensión, que ha sufrido numerosas reconstrucciones. El terreno es propiedad musulmana y está encomendado a una familia que cobra por entrar a verlo, en recuerdo de los impuestos que pagaban los cristianos en la época de Saladino para visitar los Santos Lugares.

Iglesia de la Asunción
Después llegamos a la Gruta del Prendimiento, donde se conservan pinturas de la época de las cruzadas, y a la iglesia de la Asunción de María, dirigida por los ortodoxos griegos. Fue reconstruida por los cruzados en el siglo XII y se venera en la cripta interior una tumba atribuida a María, desde donde ascendió al cielo.   

Iglesia del Pater Noster
Cerca se encuentra la iglesia del Pater Noster, levantada sobre una gruta donde Jesús enseñó el Padrenuestro a los discípulos. Se quiso levantar una nueva iglesia pero los cimientos afectaron a la gruta y quedó inconclusa.

Desde allí nos dirigimos al lugar conocido como Dominus Flevit, el lugar donde Cristo lloró por Jerusalén, donde se han encontrado restos de tumbas cristianas de los primeros siglos, lo que avala su importancia.

Cementerio judío
A lo largo del recorrido pasamos al lado del cementerio judío más importante, desde donde se divisa el Templo de Jerusalén, y cuyas tumbas están orientadas hacia el mismo, para estar más cerca del templo el día de la resurrección. Sobre las tumbas se depositan piedras, ya que son más duraderas que las flores.

Cementerio
Cruz de Jerusalén
Por la tarde de este día accedemos a la Ciudad Vieja por la Puerta de las Ovejas, para visitar la piscina de Bethesda, donde se lavaban las ovejas antes del sacrificio y donde Cristo curó a un paralítico. También se conoce como Puerta de San Esteban, pues según la tradición fue lapidado cerca.

Tras la visita al Pretorio, cuyos restos se encuentran dentro del convento de las Hermanas de Sión, iniciamos el Via Crucis por las calles siguiendo las estaciones marcadas en la Vía Dolorosa, para acceder finalmente a la Basílica del Santo Sepulcro. Una buena descripción del mismo se puede ver aquí

Via Crucis
Via Dolorosa
Recorrer las calles de Jerusalén rezando el Via Crucis entre las tiendas árabes y visitar el Santo Sepulcro es una experiencia única para cada cristiano. Se queda uno con ganas de repetir y poder dedicar más tiempo a este momento especial.

Y terminamos el día visitando la Custodia de Tierra Santa, encomendada a los franciscanos desde el siglo XIII, quienes han realizado y realizan una labor impagable para mantener vivos y abiertos al culto los Santos Lugares. Nos atendió el Vicecustodio, P. Artemio Vitores, quien nos explicó de primera mano las dificultades que han atravesado y atraviesan actualmente. 

Día 30 de octubre. Otra jornada intensa nos espera. La primera visita es al Muro de las Lamentaciones, donde tenemos ocasión de  orar y depositar nuestras peticiones en las ranuras de las piedras, como es la costumbre. Después nos dirigimos a Betania, al santuario donde se recuerda la resurrección de Lázaro y la casa de Marta y María. 

Muro de las Lamentaciones
Basílica de Betania
Betania está al lado de Jerusalén pero separada por el tristemente famoso muro. Como la población es musulmana los judíos no están en ella, pero tampoco la han transferido a los palestinos como Belén o Jericó, resultando una ciudad sin autoridades: no hay ayuntamiento ni policía, bomberos, ... pero externamente no hay problema, salvo el aspecto de la limpieza pública.

Cruz en el Monte Nebo
Y damos un buen salto para pasar a Jordania, a través de un paso fronterizo lleno de controles, y llegar al Monte Nebo, desde donde Moisés divisó la tierra prometida y murió antes de entrar en ella. 

En la cima del monte hay un santuario llevado por los franciscanos donde se han encontrado mosaicos de iglesias de la época bizantina. La cruz que preside el santuario es una alegoría de las serpientes que atacaron al pueblo de Israel en el desierto y la solución que Dios dió a Moisés.

En esta zona de Jordania, que es mayormente un desierto, se han encontrado restos de numerosas iglesias bizantinas repartidas por el mismo, pero para evitar su deterioro y facilitar su conservación se vuelven a enterrar y se señala el lugar. 

Esto da una idea de que toda esta zona también se consideró Tierra Santa y lugar de peregrinación de la cristiandad durante muchos siglos.

Vista del desierto desde el Monte Nebo
Terminada la visita, tomamos una autopista sumamente transitada para dirigirnos a nuestro próximo destino, Wadi Musa, que sigue la senda de las antiguas caravanas de camellos que recorrían la ruta de la seda intercambiando mercancías y que hoy día la recorren enormes camiones cargados de todo tipo de productos. Además es utilizada por los peregrinos árabes para ir de Palestina a La Meca, y por los peregrinos cristianos para ir de zonas de Egipto a Jerusalén, lo que da una sensación de enorme movimiento, donde los antiguos oasis donde paraban las caravanas se han convertido en zonas de reposo y recreo de la autopisa (aunque nada que ver con las de Europa).

Grupo de la Parroquia San José en el Santo Sepulcro
(Visita a Tierra Santa - 2)                         (Visita a Tierra Santa - y 4)

La Historia de la Semana

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