martes, 18 de septiembre de 2012

El monje y el guerrero

El tema de la búsqueda de lo trascendente siempre ha estado presente en la historia y en la literatura bajo formas muy distintas.

La historia de esta semana es similar a otra que ya se publicó hace tiempo pero siempre es interesante recordarla.

En esta búsqueda del +  que nos constituye, se plantea una cuestión de capital importancia: ¿cómo se enseña mejor a los demás: con la teoría o con la experiencia?

El monje de esta breve historia lo tiene bien claro, aunque resulte un poco peligroso para él...

A continuación El monje y el guerrero, que espero os guste.
 
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El monje y el guerrero

Un guerrero de fortaleza impresionante se acercó a un pequeño y humilde monje haciéndole bruscamente una pregunta: “¿Qué puedes enseñarme de Dios y del diablo?”. 


El monje contestó: “No tengo nada que decirte; hueles mal, estás sucio, tienes tu espada mal cuidada y me das verdadero asco. Aléjate de mí”.

El guerrero enrojeció de rabia, y fuera de sí, levantó su espada para fulminar al monje, que en ese momento dijo suavemente: “Eso es el diablo”.


Impresionado por la serenidad y la valentía del monje, el guerrero quedó paralizado y tembloroso, al ver que por enseñarle algo, una persona ponía así en riesgo la vida. 


Entonces, bajó la cabeza y pidió perdón con humildad, aceptando lo impropio de su conducta.

Y el monje le interrumpió amablemente para decir: “Eso es Dios”.



La Historia de la Semana

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