lunes, 14 de mayo de 2012

24 'pequeñas' maneras de amar

En estos tiempos que corren, a muchas personas les parece muy difícil y complicado vivir con honestidad, ser personas decentes, tener grandes ideales, amar sin egoísmos, ...

No obstante, yo estoy convencido que hoy como ayer sigue siendo posible y un buen número de personas lo intentan cada día.

La historia de esta semana, titulada 24 'pequeñas' maneras de amar, es un sencillo texto que da pautas para caminar en esa dirección. Su autor, José Luis Martín Descalzo, fue un conocido periodista y sacerdote que, a partir de lo cotidiano, escribía unas crónicas muy directas y prácticas, recogidas en varios de volúmenes de títulos muy significativos: Razones para vivirRazones para el amor,... 

Es verdad que todo requiere un esfuerzo, pero estas sencillas maneras de amar están al alcance de cualquiera y nos hacen crecer en lo realmente importante: la vida llena de amor hacia los demás que sacia plenamente el corazón del ser humano.

Espero que os gusten y añadais vuestras 'pequeñas' y personales maneras de amar.

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24 'pequeñas' maneras de amar

1) Aprenderse los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.


 2) Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles.

3) Pensar, por principio, bien de todo el mundo.

4) Tener la manía de hacer el bien, sobre todo a los que no se la merecerían teóricamente.

5) Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.


6) Multiplicar el saludo, incluso a los semiconocidos.

7) Visitar a los enfermos, sobre todo si son crónicos.

8) Prestar libros aunque te pierdan alguno. Devolverlos tú.

 
9) Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.


10) Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.

 11) Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándolos.

12) Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.

13) Contestar, si te es posible, a todas las cartas.

14) Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.


15) Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, pero subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.

16) Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.

17) Hacer regalos muy pequeños, que demuestren el cariño pero no crean obligación de ser compensados con otro regalo.

18) Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.


 19) Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.

20) Dar buenas noticias.

21) No contradecir por sistema a todos los que hablan con nosotros.

22) Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.


23) Mandar con tono suave. No gritar nunca.

24) Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo.

La lista podría ser interminable y los ejemplos similares infinitos. Y ya sé que son minucias. 

Pero con muchos millones de pequeñas minucias como éstas ¡¡¡el mundo se haría más habitable!!!

José Luis Martín Descalzo



La Historia de la Semana

jueves, 10 de mayo de 2012

Tiempo de recuerdos

Corría el mes de mayo del año 1978, ¡hace ahora unos 34 años!, cuando un grupo de jóvenes con muchas ilusiones terminaban sus flamantes estudios de Matemáticas en la Universidad de La Laguna.

Después de cinco años de lucha sin cuartel contra asignaturas difíciles, profesores especiales y muchos días de fiesta que invitaban a las fugas, pellas o novillos, por fin consiguieron llegar a la ansiada meta: el título de licenciado que les abría las puertas del mundo más allá de las aulas.


Y 34 años después de tan magno acontecimiento, un buen grupo de ellos ha logrado reunirse de nuevo para recordar aquellos tiempos juveniles con sus anécdotas y sus batallitas, y recordar con mucho cariño a los dos compañeros que desde el cielo estarán seguramente acompañándonos y riéndose con nosotros.

El fin de semana del 5 y 6 de mayo nos reunimos casi todos los estudiantes de la sexta promoción de Matemáticas de la Universidad de La Laguna, coordinados magistralmente por  nuestra maestra de ceremonias Macu, a quien le rompimos todos sus esquemas organizativos gracias a nuesta peculiar percepción de los tiempos, haciendo realidad que lo más importante eran las personas y no tanto los lugares.



Han pasado 34 años y la vida nos ha hecho recorrer a cada uno muchos caminos, tanto físicos como interiores, pero me ha alegrado mucho constatar que, a pesar de los vaivenes de la vida, todos seguimos con el mismo sueño de nuestra juventud, que se podría resumir en construir un mundo mejor allí donde estamos y con los medios que tenemos a nuestro alcance.

Pasados estos años, al final todos hemos vuelto a las aulas, pero al lado de la pizarra como profes en lugar de en los pupitres como alumnos. Y todos con la ilusión de transmitir nuestros conocimientos a las nuevas generaciones (¡cuando se dejan!), conscientes de la gran importancia que tiene la educación (¡y no sólo la enseñanza!) de los jóvenes para mejorar la sociedad.


Y así, entre risas, bromas y recuerdos, visitamos lugares recónditos de Gran Canaria guiados nuestra anfitriona.

Paramos en Santa Lucía de Tirajana y subimos hasta la Fortaleza de Ansite, donde los últimos guanches resistieron hasta el final a los invasores peninsulares, y la presa de la Sorruela, para que quede constancia de que hay agua en la isla.

No podía faltar una buena comida canaria, que se alargó más de la cuenta, y un paseo por el típico pueblecito de Agüimes, un encanto para los que no lo conocíamos por lo bien cuidado y arreglado que está.

Ya en el hotel en la ciudad de Las Palmas, nos arreglamos un poco (más las chicas que los chicos, todo hay que reconocerlo) para ir a cenar a un tranquilo y buen restaurante, concluyendo la noche con un paseíto por la Playa de las Canteras.

Y ya sólo quedaba el domingo por la mañana para las últimas despedidas y el regreso a casa con la enorme satifacción de haber compartido un buen rato con unos buenos amigos.

Aquí van los grandes protagonistas de la historia de esta semana, en orden aleatorio estocástico polivalente multivaluado, ¡como no podía ser menos tratándose de ilustres matemáticos! 



Angeles, la angelical
Agustín, el artista












Macu, la anfitriona
Antonio, el tímido

Candelaria, la dulce
Joaquín, el responsable


Juan José, el viajero
Blanca, adalid de la justicia










Julia, la seria
Lolina, la fashion








Eusebio, el pelucón
Marcelo, el cañero




Mercedes, la detallista

Suso, el grande








José Mari, cronista y servidor
Pedro, pedrito de toda la vida







































Muchísimas gracias a todos. 
¡¡Y a ver si no hace falta esperar que pasen otros 34 años para volver a reunirnos!!


La Historia de la Semana

miércoles, 9 de mayo de 2012

Entre luces y sombras

En una lectura reciente descubrí una frase que me sorprendió sobremanera y me ha hecho reflexionar con frecuencia. Decía algo así como que, en general, no hay personas malas, sino personas buenas que hacen cosas malas.

Mirado desde esta perspectiva cambia radicalmente la manera de tratar a los demás: nos resulta mucho más fácil disculpar y perdonar a un amigo que a alguien que no conocemos cuando hacen algo que no nos gusta.

La historia de esta semana trata precisamente de este tema, utilizando el símil de las luces y las sombras, pues es bien cierto que ni somos totalmente transparentes ni totalmente opacos. O dicho en palabras de San Pablo: no hacemos el bien que deseamos y hacemos el mal que no queremos.

Pero, para mí, lo más bonito de la historia Entre luces y sombras es cuando resalta que el brillo de la luz se aprecia mucho mejor en la oscuridad.

Por eso, ¡que en medio de las sombras seamos luz para los demás!

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Entre luces y sombras

El maestro llevó a sus discípulos a una habitación oscura.

- ¿Qué ven?  - les preguntó.
- Nada, maestro, -le respondieron- la oscuridad  es absoluta y no nos deja ver.

El maestro dió una palmada, y se encendieron al mismo tiempo mil lámparas de intensa luz.

- ¿Qué ven ahora?  -les preguntó otra vez.
- Nada, tampoco -dijeron los discípulos-. Esta luz cegadora nos impide abrir los ojos para ver.

- Aprendan, pues,  -les enseñó el maestro-  que ni en la luminosidad absoluta ni en la completa oscuridad el hombre puede ver. Por eso estamos hechos de luces y sombras, para podernos ver los unos a los otros.

¡Ay de aquél que no perdone la oscuridad que hay en el alma de su hermano, pues no lo podrá ver, y estará solo!

¡Y ay de aquél que no busque poner luces en su oscuridad, pues a sí mismo se perderá!

Esto dijo el sabio, y concluyó:

- Cada uno de nosotros estamos hechos de sombras. Por tanto, ¿dónde mejor que en nosotros puede brillar la luz?