domingo, 21 de junio de 2009

De alumnos, profes y exámenes

A estas alturas de curso es ya casi seguro que se habrán terminado los exámenes y llega la hora de los resultados... ¡¡Esperemos que sean excelentes para disfrutar de las vacaciones!


Para celebrarlo y sonreir un poco aquí van unas cuantas ideas sobre alumnos, profes y exámenes. ¡Que lo disfrutéis!


PD.: Entre el 24 y el 30 de este mes estaré en La Cabrera (en este sitio: http://www.arte-romanico.com/autonomias/lacabrera.htm , impresionante ¿no?). Todos los que no estén en Roma ni tengan otros compromisos en esas fechas, están invitados a pasar por allí para conocerlo en vivo. Está a 60 Km. de Madrid por la carretera de Burgos. ¿Alguien se anima?


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DE ALUMNOS, PROFES Y EXÁMENES


Frases de los alumnos que delatan que algo no irá bien con el exámen:


1.- ¿Pero el examen no era mañana???


2.- ¿Qué hace todo el mundo repasando integrales si lo de hoy va del renacimiento italiano?


3.- ¿Por qué tú tienes 163 folios de apuntes y yo sólo tengo 11?


4.- Espera... He contestado tres preguntas de seis, pero aquí pone que ésas puntúan la mitad que las otras.


5.- Así que Canaletto no es defensa del Real Madrid...


6.- Oye, ¿Qué es eso de que las prácticas a las que falté también hacen media con el examen de hoy?



Frases de los profesores que delatan que algo no irá bien con tu exámen:


1.- Nada de calculadoras. Esas raíces cúbicas se pueden hacer a ojo perfectamente.


2.- Sin preguntas. Ya hicimos un problema igualito en clase... Creo.


3.- Responded en naranja a las preguntas impares, y verde las pares. Vuestros datos en fucsia. Si no, no se corrige.


4.- ¿Os acordáis de ese tema que dije que CASI seguro que no entraba?


5.- Para este examen podéis sacar si queréis los apuntes.


6.- Tendréis un descanso para cenar y otro para el desayuno.



Frases que confirman que, efectivamente, el exámen te ha salido fatal:


1.- ¿La lista está por orden de nota? Pues no me veo...


2.- Espera... ¡A todos os da mal la integral menos a mí!!!


3.- Un momento... ¿Se puntúa sobre 10 o sobre 5?


4.- Pero, ¿no había que marcar las respuestas que no eran correctas?


5.- ¿La pregunta 55 del folio 2? ¿¿Había folio 2??


6.- Andá... He hecho el exámen en la hoja sin sellar y me he llevado la sellada.



Frases que no es bueno oir durante una revisión de exámen:


1.- ¡Anda, si esta pregunta te la he puntuado dos veces!


2.- Le advierto que si reviso el examen, lo REVISO TODO...


3.- Sé que sólo ha fallado una pregunta, pero era la más importante de las 253.


4.- Se ha pasado de esquemática.


5.- Te suspendo por tu bien, porque creo que puedes dar más de sí, hijito... -Ya, (y en voz baja, será cab**n).


viernes, 19 de junio de 2009

Saber vivir la vida

¡¡Ya tenemos el verano encima y dentro de nada las esperadas vacaciones!! Seguramente este año con los efectos de la crisis haya que cambiar algunos hábitos por otros más económicos. Pero evidentemente esto no afecta a nuestra capacidad de vivir la vida con toda su intensidad y aprovechar los momentos para potenciar las relaciones humanas con tantos amigos y conocidos que todos tenemos.


En la historia de esta semana la protagonista es una mujer que realmente sabe vivir con plenitud todo instante por pobre que nos parezca. Espero que os guste.


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SABER VIVIR LA VIDA


Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo, y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza.


'Hmmm', pensó, 'Creo que hoy me voy a hacer una trenza'.


Así lo hizo y paso un día maravilloso.


El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vio que tenía solamente dos cabellos en su cabeza.


'Hmmm', dijo, 'Creo que hoy me peinaré con la raya en medio'


Así lo hizo y paso un día grandioso.


El siguiente día cuando despertó, se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza.


'Bueno', se dijo, 'ahora me voy a hacer una cola de caballo.'


Así lo hizo, y tuvo un día muy, muy divertido.


A la mañana siguiente cuando despertó, corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba un solo cabello en la cabeza.


'¡Qué bien!', exclamó, '¡Hoy no voy a tener que peinarme!'


Y recordó algo que había oído hace tiempo: que la vida no es esperar a que la tormenta pase ... , sino aprender a bailar bajo la lluvia.

sábado, 13 de junio de 2009

La ventana

Muchas veces vamos tan acelerados con nuestras cosas que no nos damos cuenta de las necesidades que hay a nuestro alrededor, no sólo de las materiales, que tanto llaman la atención, sino especialmente las necesidades de los corazones de las personas.


Y cuando caemos en la cuenta, solemos primero cubrir nuestras espaldas y dar de lo que nos sobra. La historia de esta semana va más allá todavía: dar de lo que se carece. ¿A que parece imposible? Pues continuad leyendo y veréis.
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La ventana

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación un hospital.

A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían ido de vacaciones... Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad. El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito y el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras. Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.

La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó: “Quizás sólo quería animarle a usted”.