viernes, 3 de febrero de 2012

La Casa

¿La vida es fácil o complicada? ¿Es triste o es alegre? ¿Cómo vivo las situaciones que se me van presentando? ¿Cómo las asumo en mi interior?

Hay respuestas para todos los gustos, y, al final, como dijo el poeta: nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

Efectivamente, la vida está llena de sorpresas y cada persona las interpreta según su modelo. Por eso es tan importante saber afrontar con coraje las vicisitudes que se nos van presentando en el día a día, desde un modelo que ayude a crecer y sacar de nuestro corazón todo lo bueno que hay en él.

Conozco personas muy enfermas pero con una actitud ante la enfermedad que contagian alegría y esperanza a su alrededor; y personas sanas que sólo ven problemas y dificultades.

La historia de esta semana, titulada La Casa, trata precisamente de cómo con una actitud positiva ante la vida las situaciones se vuelven mucho más llevaderas.

Y es que, casi siempre en esta vida... todo es según el color del cristal con que se mira.

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La Casa
 
Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada, y cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
 
El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir las escaleras se topó con una puerta entreabierta; lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1.000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. 

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1.000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1.000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo: 

-¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir a visitarlo más a menudo!
 
Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1.000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir; y vio cómo los 1.000 perritos le gruñían a él. 

Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1.000 perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: 

-'¡Qué lugar tan horrible es este! ¡Nunca más volveré a entrar allí!'

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: 'La Casa de los 1.000 Espejos'.

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