jueves, 17 de marzo de 2011

El rey Midas

Es ya generalmente admitido que una de las causas de la actual crisis económica es la ausencia de valores de referencia que sustenten el actuar cotidiano.

En particular hay un dato bien triste: casi todo se mide en términos de dinero, moviéndose por lo que siempre se ha denominado la codicia humana.

La historia de esta semana está tomada de la mitología griega y es sobradamente conocida, pero merece la pena recordarla. Es la vieja historia de El rey Midas, que todo lo que tocaba se convertía en oro.

Supone un buen recordatorio en estos tiempos de que la templanza es una buena aliada, de que la austeridad es deseable, de que no hay que convertirse en esclavo del deseo de atesorar bienes materiales, cuando hay aspectos mucho más importantes que procuran una felicidad más duradera.

¡Espero que os guste!!

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El rey Midas

Midas era un rey que tenía más oro que nadie en el mundo, pero nunca le parecía suficiente. Siempre ansiaba tener más. Pasaba las horas contemplando sus tesoros, y los recontaba una y otra vez. 

Un día se le apareció un personaje desconocido, de reluciente atuendo blanco. Midas se sobresaltó, pero enseguida comenzaron a hablar, y el rey le confió que nunca estaba satisfecho con lo que tenía y que pensaba constantemente en cómo obtener más aún. 

-"Ojalá todo lo que tocara se transformase en oro", concluyó. 
-"¿De veras quieres eso, rey Midas?" 
-"Por supuesto." 
-"Entonces, se cumplirá tu deseo", dijo el geniecillo antes de desaparecer.
 
El don le fue concedido, pero las cosas no salieron como el viejo monarca había soñado. Todo lo que tocaba se convertía en oro, ¡incluso la comida y bebida que intentaba llevarse a la boca! Asustado, tomó en brazos a su hija pequeña, y al momento se transformó en una estatua dorada. Sus criados huían de él para no correr la misma suerte. 

Viéndose así, convertido en el hombre más rico del mundo y, al tiempo, en el más desgraciado y pobre de todos, consumido por el hambre y la sed, condenado a morir amargamente, comprendió su necedad y rompió a llorar. 

-"¿Eres feliz, rey Midas?", se oyó una voz. 
Al volverse, vio de nuevo al geniecillo y Midas repuso: 
-"¡Soy el hombre más desgraciado del mundo!". 
-"Pero si tienes lo que más querías", replicó el genio. 
-"Sí, pero he perdido lo que en realidad tenía más valor." 

El genio se apiadó del pobre monarca y le mandó sumergirse en las aguas de un río, para purificarse de su maleficio. Así lo hizo durante un buen rato, aunque salió con bastante miedo. ¿Funcionaría? Las ramas del árbol que tocó adrede, siguieron verdes y frescas. ¡Midas era libre!

Cuentan las crónicas que desde entonces el rey vivió en una choza que él mismo construyó en el bosque. Y allí murió tranquilo como el campesino más humilde y feliz.


La Historia de la Semana

lunes, 14 de marzo de 2011

JUC 2011

'La primavera ha llegado a la Universidad'. 

Este era el comentario generalizado mientras íbamos caminando por el campus de la Complutense contemplando los almendros florecidos, presagio de la cercana primavera que la naturaleza nos brinda. ¡No hay más que ver la foto!

¿Y por qué no  presagio también de una primavera espiritual entre los universitarios? 

Signo de ello son las terceras Jornadas de Universitarios Católicos, JUC 2011, que se han celebrado en Madrid el pasado día 12 de marzo, actividad que organiza la Pastoral Universitaria de Madrid, y que consiste en una peregrinación desde la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense hasta la catedral de La Almudena.

Este año se contó además con la presencia del icono de la Virgen que Juan Pablo II entregó a las universidades del mundo, y que se llevó en procesión hasta la catedral.

El día anterior había estado lluvioso y desapacible, lo que no desanimó a los jóvenes y menos jóvenes a participar y caminar con ánimo durante todo el recorrido, y además el tiempo mejoró y estuvo ideal para caminar.

Tras disponer nuestro corazón con el rezo de laudes y escuchar las indicaciones para la marcha, iniciamos el camino alegres y confiados en la Providencia, bajo la mirada expectante del responsable de la pastoral P. Feliciano.


Iniciamos la peregrinación por el campus y aunque hay alguna dificultad técnica para llevar el icono de la Virgen, nuestros esforzados ingenieros lo reparan rápidamente para seguir adelante según el plan previsto.

Siguen varias instantáneas donde se aprecia el recogimiento con que se va realizando la procesión, que cada vez va reuniendo a más universitarios que se van sumando según caminamos.








Nuestro buen Emilio, queriendo pasar desapercibido con su chubasquero, nos sigue dando instrucciones para mantener el sentido de la peregrinación y el significado que tiene caminar en silencio orante para escuchar la voluntad de Dios en nuestro corazón.


Y nos vamos acercando cada vez más hacia nuestro destino: la catedral.  

Conforme vamos llegando a la Plaza de Oriente se van viendo más caras de asombro entre los turistas que visitan la capital, y se oye comentar a los más enterados: ¡es una peregrinación!



Por fin llegamos a la Cripta de la catedral, donde, tras el saludo del Delegado de Pastoral Universitaria, el Sr. Cardenal nos dirige unas palabras, en las que va recordando la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud, iniciadas por Juan Pablo II, y la diferencia entre los jóvenes actuales y los de la generación anterior, resaltando que hoy hay menos prejuicios en el joven para acercarse a Dios.

El Delegado, en nombre de todos, agradece la atención del Sr. Cardenal de recibir a los jóvenes y le expresa la disposición de los universitarios para colaborar activamente en la Jornada Mundial de la Juventud.


 
Después nos dirigimos a la entrada principal de la catedral, para escuchar atentamente las últimas indicaciones  por parte de los responsables del voluntariado de la JMJ, explicaciones que todo el mundo sigue con mucha atención como se puede comprobar en las fotos que vienen a continuación. 

Tanto Pedro como Fernando nos animaron a ser voluntarios y a animar a nuestros amigos y compañeros para apuntarse a esta bonita tarea que seguramente tardará muchos años en volver a repetirse en España.  



El icono de la Virgen es obra de un jesuita de origen polaco P. Rubnik, especialista en mosaicos bizantinos y que tiene numerosas obras por todo el mundo. La Sacristía Mayor y la Sala Capitular de la Catedral también son obra suya y son una maravilla. ¡Merece la pena visitarlas!

Aprovechamos los últimos minutos para sacar los bocadillos, compartir impresiones, tomarnos fotos con el icono de la Virgen y la cruz, y por supuesto ¡comer!, que ya eran las tres de la tarde y muchos estómagos estaban rugiendo demasiado :-)).

Casi nos desmayamos cuando llegaron algunos bocadillos de calamares recién hechos.... basta ver la cara de satisfacción de algunas personas... 


Y tras compartir las últimas noticias aparecidas en los medios de comunicación, nos despedimos hasta la próxima vez, que ya será cerca de la JMJ en la segunda quincena de agosto.





 La Historia de la Semana