viernes, 23 de abril de 2010

Los dos hermanos


Dicen los filósofos representantes del 'pensamiento débil' que las grandes ideas han muerto: el dar la vida por un ideal, el comprometerse a fondo por una causa, el defender al indefenso, ... son ideas cada vez más diluidas y más difíciles de encontrar en la sociedad que nos rodea.

Pero los valores que constituyen la personalidad humana siguen estando ahí, en el corazón del ser humano, esperando un resquicio para poderse manifestar. Y cuando lo hacen nos llenan de satisfacción y de alegría interior.

Esto es lo que me ha recordado el cuento que comparto esta semana, que se titula Los dos hermanos, en el que nos recuerda que la generosidad y pensar en el otro también es importante.

¡Espero que os guste!

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Los dos hermanos

Dos hermanos poseían unas tierras que habían recibido en herencia y las trabajaban conjuntamente.

Uno estaba casado y tenía varios hijos. El otro era soltero. Aquellas tierras eran buenas para el trigo y los dos hermanos trabajaban afanosamente en su campo, ya fuera arando, sembrando o haciendo la recolección.


Un año, cuando llegó la época de la cosecha, los dos hermanos se repartieron el trigo cosechado. Hicieron dos montones de gavillas de trigo. Cada montón con el mismo número de gavillas: cien.

 

Por la noche el hermano soltero se dijo a sí mismo: el reparto es justo, pero mi hermano está casado y tiene que alimentar a sus hijos. Yo estoy solo, y por tanto necesito menos para vivir.

Decidió ir esa misma noche al campo, y de su montón pasó al de su hermano 20 gavillas.

Aquella misma noche, el hermano casado pensaba lo siguiente: es reparto es justo, pero mi hermano está solo y necesita más dinero para poder pagar la lavandería, la mujer que cuida de su casa, ahorrar para su vejez, ... Yo puedo pasar con menos porque mis hijos ya trabajan y ganan dinero.

También este hermano decidió ir al campo: de su montón pasó al de su hermano soltero 20 gavillas.
 
Al día siguiente, cuando fueron a trabajar, los dos hermanos se quedaron asombrados al ver los dos montones con el mismo número de gavillas, pero ninguno manifestó nada. Esa noche cada uno, intrigado, volvió sigilosamente a pasar su parte a la del hermano, y cada día se encontraban con el mismo resultado: en mismo número de gavillas en cada montón.


Así que la operación del traspase de gavillas se repitió en noches sucesivas, hasta que al fin una noche ambos hermanos se encontraron en pleno intercambio de gavillas.

Tras la sorpesa inicial se fundieron en un gran abrazo, lo celebraron con grandes risas y se dieron cuenta de que la generosidad de pensar en el otro antes que en uno mismo  siempre es recompensada con creces.



martes, 20 de abril de 2010

Rachel's Song

La película Blade Runner, dirigida por Ridley Scott en 1982, marcó un hito en el género de la ciencia ficción, tratando un tema profundo y controvertido: ¿puede un 'replicante' (un robot con apariencia humana) tener sentimientos?

En una escena del film la protagonista descubre que su interés por el policía (un Harrison Ford jovencito) tiene un 'algo más' que no sabe definir (¿será el amor?). La canción que compuso Vangelis para este momento es la que comparto esta semana pues refleja muy bien la situación. Se titula Rachel's Song y curiosamente en la versión comercial fue sustituida por otra.

Hay en ella dos planos claramente diferenciados: el fondo sonoro, repetitivo y mecánico, en contraste con la voz cálida y armoniosa, abierta a un 'más', marcando espléndidamente la diferencia entre lo artificial y lo humano.

He encontrado dos versiones que me encantan. La primera es la que se corresponde con la escena de la película y la segunda sirve de fondo a un documental sobre la tierra muy bien elaborado.

¡¡Espero que os gusten!!

Aquí va la primera, con la escena original:



Y aquí va la segunda, con el documental:



viernes, 16 de abril de 2010

La ratonera


Aunque el tema de la solidaridad ya se ha tratado en algunos post del blog, he encontrado un cuento que me parece muy ilustrativo de este valor en los tiempos que corren y me ha parecido oportuno compartirlo. Además el último video del blog también estaba dedicado a este tema.

Pues sin más comentarios para que cada cual lo interprete según vea, aquí va La ratonera. ¡A ver si os gusta!

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La ratonera

Un ratón estaba mirando por un agujero de la pared y ve al paje y a su mujer abriendo un paquete. Rápidamente pensó: 


- "¿Qué tipo de comida podrá haber allí?"
Quedó aterrorizado cuando descubrió que era ¡una ratonera! Fue al patio de la casa para advertir a todos:


- "¡Hay una ratonera en la casa,... una ratoneraaa!"

La gallina, que estaba buscando sus lombrices en la tierra, cacareó y le dijo:


- "Discúlpeme Sr. Ratón; entiendo que sea un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, ni me molesta!"

El ratón se llegó hasta el cordero y le dijo:



-"¡Hay una ratonera en la casa!"


-"¡Discúlpeme, Sr. Ratón, pero no veo nada que pueda hacer, a no ser orar. ¡Quédese tranquilo, usted está en mis oraciones!"

El ratón se fue hasta donde estaba la vaca, y ella le dijo:



-"¿Qué me dice Sr. Ratón, una ratonera? ¿Estoy en peligro por casualidad? Creo que no..."

Entonces el ratón se volvió a la casa, cabizbajo y abatido, para encarar en solitario la ratonera del paje. Aquella misma noche se escuchó un ruido, como el de una ratonera agarrando a su víctima. 

La mujer del paje corrió a ver qué había en la ratonera. Pero, en la oscuridad, no vió que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa. La víbora la mordió. El paje la llevó corriendo al hospital, pero la mujer regresó con fiebre. 


Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien que tiene fiebre, nada mejor que un buen caldo de gallina. Así que el hombre entonces tomó un cuchillo y fue a buscar el principal ingrediente: la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, amigos y vecinos vinieron a verla. Y para alimentarlos tuvo que matar al cordero. Pero la pobre mujer no resistió, y acabó falleciendo.

Muchas personas vinieron al funeral. El pobre hombre, muy triste y agradecido por el gesto, resolvió matar a la vaca para dar de comer a todos. ¡Y al final sólo se salvó el ratón!

Así que recuerda: cuando oigas que hay una ratonera en la casa... ¡toda la granja corre peligro!!