jueves, 3 de septiembre de 2009

Regresando

Ya estamos de regreso de las vacaciones. El mes de agosto se me ha pasado muy rápido y de nuevo me encuentro frente al teclado con renovada ilusión, renovado entusiasmo y un montón de ganas de seguir estrechando lazos de amistad con todos vosotros.

Hace un año que comenzó esta aventura de la Historia de la Semana (según el archivo del blog, el 19 de septiembre exactamente) y poco a poco se ha ido consolidando casi sin darnos cuenta. Al cabo del año se han publicado 66 historias y la lista de correo cuenta con 130 direcciones.

Lo que comenzó como un entretenimiento para amigos y familiares se ha ido extendiendo paulatinamente a otras personas que se han apuntado, de las que sólo conozco su dirección y su interés por la educación en valores y el crecimiento personal espiritual. A todos: ¡muchísimas gracias de todo corazón! Sin vuestra presencia y aliento no saldría adelante esta sencilla historia que estamos contruyendo entre todos.

Os invito a daros un paseo por el blog  para ver el nuevo diseño, que espero sea de lectura más sencilla, con la recopilación de todas las historias enviadas. Aún no tiene muchas visitas pero van subiendo poco a poco. El reto para este curso es encontrar nuevas historias con nuevas pinceladas para nuestra reflexión personal. ¡A ver si lo conseguimos!  Gracias de antemano por vuestras sugerencias e ideas. Por supuesto, si a alguien le resulta pesado y quiere que lo borre de la lista, no tiene más que decirlo.

Decir que estoy a vuestra entera disposición para lo que pueda hacer por vosotros está de más, pero ahí queda dicho.

domingo, 26 de julio de 2009

La mariposa azul

Termina el mes de julio y llega el período vacacional (¡aunque ya me han recordado que en América Latina no funciona igual :-) ! O sea que ésta será la última historia de la semana de este curso. Durante el mes de agosto 'cerraremos por vacaciones' a la espera de que llegue el nuevo curso con nuevas ideas y renovada ilusión. ¡Y de paso descansáis un poco de las historias!!

Mientras tanto, yo estaré de 'relax' participando en los campamentos de Quintanabaldo y en el campo de trabajo (http://www.juventudidente.net/spip/recherche.php3?recherche=quintanabaldo ), al que estáis invitados (será entre el 23 y el 27 de agosto). ¿Alguien valiente se anima?

La historia de esta semana se titula 'La mariposa azul' y viene a recordar algo que a mí me parece importante: nuestra vida está en nuestras manos. Nos toca gobernar la nave y dirigirla hacia donde nos va indicando nuestro corazón, sin dejarse llevar por otras circunstancias. ¡Espero que os guste!

Con mis mejores deseos para estos días de asueto, me despido con un abrazo muy fuerte. Muchas gracias a tod@s por vuesta paciencia y amistad. ¡Y seguiremos en septiembre si Dios quiere!!
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La mariposa azul

Había un señor viudo que vivía con sus dos hijas, que eran muy curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. A algunas de ellas él sabía responder, a otras no.

Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.

El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar. Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no supiera responder.

Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio.

"¿Qué vas a hacer?" –preguntó la hermana.

"Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta"

"Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡será una respuesta equivocada!"

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.

- "Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio, ¿está viva o muerta?"

Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió:

"Depende de ti... Ella está en tus manos."

miércoles, 22 de julio de 2009

El reflejo de la vida

Se acaba el mes de julio y todo el mundo está ya pensando en las vacaciones. ¡Yo también para no ser menos! O sea que el finde que viene enviaré la última historia de este curso (así podréis descansar un poco de este amigo tan pesado :-))



Muchas veces me he hecho la pregunta de cómo es posible que ante la misma situación externa cada uno reaccionemos de manera diferente. Hay quien se enfada, quien sonríe, quien pasa olímpicamente o se preocupa como si fuera vital,... De esto trata la historia de este semana, que lleva por título El reflejo de la vida, aplicado a la amistad.
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El reflejo de la vida

 
Había una vez un anciano que pasaba los días pescando, sentado junto al río, a la entrada de un pueblo. Un día pasó por allí un joven, se acercó y le dijo:


- Disculpe señor, soy nuevo aquí, nunca antes había venido por estos lugares. ¿Cómo es la gente de esta ciudad?

 
El anciano le respondió con otra pregunta:


-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

 
-Egoístas y malvados, por eso estoy contento de haberme marchado de allí.

 
- Pues precisamente así son los habitantes de esta ciudad -le respondió el anciano.


Un poco después pasó otro joven, se acercó al anciano y le expuso la misma cuestión:


-Perdone, justamente acabo de mudarme y es la primera vez que voy a entrar en esta ciudad, ¿podría decirme cómo son sus habitantes?

 
El anciano le respondió de nuevo con la misma pregunta:


-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

 
-Eran buenos y generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.

 
-Pues también los habitantes de esta ciudad son así -respondió el anciano.


Un hombre que había llevado a sus animales a beber agua al río y que había escuchado ambas conversaciones, en cuanto el segundo joven se alejó le preguntó al anciano:


-¿Cómo puede dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta realizada por dos personas?

 
-Mira -respondió el anciano-, es muy sencillo. Cada persona lleva el universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, también aquí encontrará amigos fieles y leales.

La Historia de la Semana