lunes, 9 de julio de 2012

De canicas y caramelos

Es un lugar común decir que siempre hay que tener un as guardado en la manga 'por si acaso'.

Efectivamente en muchas situaciones es necesario tener ese argumento suplementario que nos ayude a superar algunas dificultades, y sería el equivalente a tener siempre un 'plan B' por si el plan original fracasa.

Pero cuando se trata de amistad, de amor, de servicio,... no valen medias tintas: si lo afrontamos con reservas siempre nos quedará la duda de si hemos hecho lo debido.

La historia de esta semana en un sencillo relato sobre la generosidad entre niños muy aplicable a los mayores...

Se titula De canicas y caramelos, y aquí va a continuación.

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De canicas y caramelos

Un niño y una niña estaban jugando juntos. El muchacho tenía una colección de canicas y la niña unos cuantos caramelos.  

El niño le dijo a la niña que le daría todas sus canicas a cambio de sus caramelos. La niña estuvo de acuerdo.

Pero el niño se quedó con la canica más grande y  más hermosa, y le dio el resto a la niña. Mientras que la niña le dio todos sus caramelos, tal como había prometido.

Esa noche, la niña durmió plácidamente.  


Pero el niño no podía dormir ya que no dejaba de preguntarse... si la muchacha habría ocultado algunos caramelos tal como él había hecho con su mejor canica.

Y es que, 1) si no se da el cien por cien en una relación, siempre se dudará si la otra persona ha dado también su ciento por ciento...; y 2) lo malo de no ser generoso es que luego se duda de todos los demás.

Así que si quieres dormir bien, ¡no olvides ser generoso en la vida!

 La Historia de la Semana

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