viernes, 8 de julio de 2011

El burro y el pozo

La vida se nos presenta con muchas circunstancias, unas buenas, otras regulares y otras malas, circunstancias que no dependen de nosotros en la mayoría de los casos. 

Ya el filósofo Ortega y Gasset señalaba aquello tan famoso del 'yo soy yo y mi circunstancia'. Pero por encima de eso, podemos añadir que 'yo soy más': más que mis circunstancias, más de lo que me acontece, más incluso que yo mismo,...

La fábula de esta semana es bien conocida y expresa la idea de no rendirse ante las adversidades, de aprovechar cada circunstancia, cada 'palada de tierra' para crecer y continuar nuesto camino hacia el ideal que nos hayamos propuesto.

Se titula El burro y el pozo y va a continuación.


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El burro y el pozo

Un día, el burro de un aldeano se cayó a un pozo. El pobre animal estuvo rebuznando con amargura durante horas, mientras su dueño buscaba inútilmente una solución. 

Pasaron un par de días y, al final, desesperado el hombre al no encontrar remedio para aquella desgracia, pensó que, como el pozo estaba casi seco y el burro era ya muy viejo, realmente no valía la pena sacarlo, sino que era mejor enterrarlo allí. 

Pidió a unos vecinos que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a echar tierra al pozo, en medio de una gran desolación. El burro advirtió enseguida lo que estaba pasando y rebuznó entonces con mayor amargura.

Al cabo de un rato, dejaron de escucharse sus lastimeros quejidos. Los labriegos pensaron que el pobre burro debía de estar ya asfixiado y cubierto de tierra. 


Entonces, el dueño se asomó al pozo, con una mirada triste y temerosa, y vio algo que le dejó asombrado. Con cada palada, el burro hacía algo muy inteligente: se sacudía la tierra y pisaba sobre ella. 

Había subido ya más de dos metros y estaba bastante arriba. Lo hacía todo en completo silencio y absorto en su tarea. 

Los labriegos se llenaron de ánimo y siguieron echando tierra, hasta que el burro llegó a la superficie, dio un salto y salió trotando resueltamente.


La Historia de la Semana  
 

1 comentarios:

Anónimo 13 de julio de 2011, 15:42  

Hago una transposición de los personajes, supongo que yo soy el habitante del pueblo, el burro es un amigo o familiar y el pozo es una enfermedad que no tiene posibilidad de curación con el conocimiento de la actualidad.

Siguiendo la historia, tengo que tomar la decisión, triste y dolorosa, de matar a esta persona. Al final, la decisión le dará la vida y no la muerte.

Para aquellos que luchan por la vida, esta historia podría haber el significado que siempre tienen que defender la vida esperando su curso natural.

Para los que quieren la eutanasia, la historia nos enseña que es importante tomar una decisión, aunque difícil, porque le da una nueva oportunidad.

Cada grupo lee la historia de acuerdo a su visión. Pero esto no das soluciones a las preguntas:

¿Qué debo hacer antes de una enfermedad que está matando a un hombre?
¿Puedo tomar la vida de otro hombre?
¿Con su aprobación no tengo problemas de conciencia?

Estos son los dilemas de la sociedad moderna. En nuestro tiempo la frontera entre la vida y
la muerte está muy cerca. Así que es difícil de distinguir.